Marcos Witt entrevista a Cash Luna

El pastor Cash nos cuenta en esta oportunidad sobre el crecimiento de la iglesia, la forma de preparar sus prédicas para que sean entendibles e inspiradoras y nos enseña cómo enfrenta y maneja las críticas hacia su persona y ministerio.




Marcos Witt entrevista a Cash Luna


—Casa de Dios es una iglesia enorme, pero ¿cómo haces tú con tú equipo pastoral para que esa grandeza se vuelva personal y que la persona tenga atención individual? —

—Es a la inversa. Digamos que no venimos de la iglesia grande a volverla personal, sino porque es tan personal se ha vuelto grande. Todo lo hacemos a través de lo que llamamos los pequeños grupos de amistad, en donde la gente lo que hace es hacer amigos. Jesús era amigo de pecadores, ese era uno de sus apodos. Entonces capacitamos a nuestra gente para que sepa como orar por la necesidad, como escuchar, como motivar a la gente en su fe y como consecuencia están aquí los domingos. —

—Cuando hablas de capacitar a la gente ¿te refieres a cualquiera que quiera tomar esa capacitación? —

—Es para cualquiera que lo desee. Tenemos nuestra escuela de liderazgo, allí por ejemplo, le damos la doctrina y les enseñamos principios de cómo convertirte en un servidor. Para nosotros, después de Dios, lo más importante son las personas. —

Me gusta la gente contenta, que es feliz, me gusta ver a la gente reír.

— ¿Cuáles son tus prácticas de estudio, tu disciplina de estudio? —

—Procuro tener la antena siempre puesta. Siempre estoy tratando de escuchar al Señor, que me pueda hablar, donde me pueda hablar, como yo pueda entender.
Pero no soy muy formal. No tengo una hora específica, un día específico donde yo me siento. No va conmigo porque siento que me encajono a que, “me hablas ahora” o no hay mensaje y con eso me pego una estresada horrible. Me va hablando y de repente se concatenan todos los versos y las historias, baja uno y ese trae a otro y a otro. —

—Entonces ¿es como recibir una cantidad de información y todo eso de repente llega un momento en que se junta? —

—Lo que procuro es, de los pasajes que él me va dando, resalto las frases y las palabras que considero traen un mayor impacto a mi vida. Mis predicas dominicales normalmente, no bajan de ochocientas palabras sacadas de las escrituras.
También me gusta en lo particular el sentido del humor. Me gusta la gente contenta, que es feliz, me gusta ver a la gente reír. —


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