Ellos Pueden, tú no


El llamado de Jesús exige una rendición incondicional...





Yo tuve una conversación con un hombre de Dios en España, un pionero del evangelio me senté a tomar un café con él y él me contaba como siendo pionero tuvo que enfrentar la crítica.

Mucha gente les señalaba por ser evangélico en una España católica de la dictadura franquista, y él asumió esto y no sólo eso fundó una iglesia y en vez de comprar un buen coche decidió comprar una furgoneta .Era la típica furgoneta pastoral que él usaba para ir por el pueblo a recoger a todos los hermanitos para llevarlos después al culto y él me decía que él nunca llegó a comprar una casa porque todo su dinero lo invirtió en construir la iglesia y me decía, “muchos veranos no nos íbamos de vacaciones a la playa porque nos quedábamos a repartir folletos, hacer discipulado.

Mientras me contaba todo esto yo lloraba y decía “pobre hombre” y en un momento le dije “cuánto sufriste por el evangelio lo siento muchísimo” y él me dijo “no seas estúpido el que tiene que llorar soy yo por ti si no has descubierto qué significa entregar aquello que no puedes retener para ganar aquello que jamás podrás perder, no estás hablando con un hombre pobre, estás hablando con un hombre rico yo he decidido invertir no en aquello que se esfuma sino en aquello que permanece por toda la eternidad.”

Entregar aquello que no puedes retener para ganar aquello que jamás podrás perder.

¿Tú estás dispuesto a renunciar a tus derechos?

Fui tan impactado con las palabras de este hombre que me presenté delante de mi pastor y dije “pastor, quiero hacerme un esclavo de Jesús.”
¿Qué te gustaría hacer? Te doy una idea le dije, predicar por ejemplo y me dijo “está bien acompáñame el próximo sábado a la plaza”.
Lo recuerdo muy bien, era un sábado soleado el pastor y yo solos en una plaza en el norte de España con unos folletos repartiendo en la calle. Yo pensé que iba a predicar en un púlpito pero el desgraciado me puso en la calle repartiendo folletos. La gente agarraba los folletos los miraba los arrojaba y nos los tiraban en la cara y de repente me llegó un sms de mis amigos que se estaban yendo a la playa y me decían”Itiel ¿por qué no te vienes a la playa con nosotros?” Todo amargado le dije a Dios “¿acaso yo no tengo derecho a ir a la playa? estoy de lunes a viernes en el colegio estudiando, el domingo todo el día en la iglesia, solo te pido el día sábado para irme a la playa con mis amigos ¡mira esos desgraciados que van a la playa y encima tú los bendices! y escuché la voz de Jesús como una bofetada en mi corazón que me dijo “ellos pueden pero tú no, tú eres mi esclavo ¿lo recuerdas?

He descubierto que todo tenía sentido, pero si tú todavía no has experimentado esa santa injusticia de Dios diciéndote “ellos pueden pero tú no, tú eres mi esclava eres mía, me perteneces, todo tu tiempo todo tu cuerpo todos tus recursos todos tus talentos no te pertenecen son míos…pero a cambio recibirás un gozo que este mundo no puede entender que es la sonrisa de tu amo y tú Señor Jesucristo diciéndote “bien hecho.”


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