La batalla por nuestra mente


Desde el día en el cual entregamos nuestra vida a Jesús ha sido el inicio de una batalla en nuestra mente. El pastor Andres nos anima a llenar nuestros pensamientos con la Palabra de Dios y siempre tener una perspectiva divina.



Creer que tenemos la mente de Cristo

¿Quién ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo? Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.

Todas las mañanas yo en mi tiempo de oración declaro “yo tengo la mente de Cristo” y créame, yo soy un bruto no me acuerdo nombres en mi humanidad pero cuando estoy bajo la unción del Señor tengo la mente de Cristo y eso es lo que hay que declarar.

Tenemos que arrepentirnos de esos pensamientos

Recuerden que la palabra arrepentimiento en el griego es metanoneo que significa “cambio de mente, dejar de pensar cómo estás pensando”
Yo sé cómo estás pensando por tu comportamiento. Tu comportamiento me dice que estás dudando, qué estás viviendo bajo la perspectiva humana.

Simón dice la Biblia durante muchos años había sido un hechicero, ganando plata robándole a la gente con el poder demoníaco que había sobre su vida, pero de repente vio a los discípulos del Señor orando por las personas y poder salir de ellos y quería ese poder y fue a comprarlo por eso Pedro le dijo
“que tu dinero se destruya junto contigo por pensar”, todo está en la mente “que es posible comprar el don de Dios”
Arrepiéntete cambia tu mente de tu maldad y ora al Señor tal vez él perdone tus malos pensamientos.

¿Qué pensamientos contrarios tienes a lo que Dios dice en su palabra? Pueden ser cosas como “Dios no existe”, “Dios no me ama”, “él no está conmigo”, “no es pecado emborracharse”,” no es pecado adulterar”.

Nosotros somos quienes decidimos quien será el ganador de esta batalla.

Identificar los malos pensamientos

Ezequiel 18:14 “supongamos que un hijo que ve la maldad de su papá y decide, o sea en su mente decide no llevar esa clase de vida, este hijo se niega rendir culto a ídolos en los montes y decide no repetir eso, esa persona no morirá por los pecados de su papá, ciertamente vivirá.

No dejar que esos pensamientos pecaminosos sigan en nuestra mente

Romanos 6:12 ”no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal ni obedezca a sus malos deseos, más bien ofrézcanse a Dios”.

Dejar que Dios nos transforme

Efesios 4:23 “dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes, pónganse la nueva naturaleza”.

Romanos 12:2 “dejen que Dios los transforme en personas nuevas como al cambiarles la manera de pensar”.
Eso es lo que yo hago en mis mañanas de oración. Yo me callo, identifico esos pensamientos y dejo que él me los cambie.


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