Oración Maravillosa | Lucas 23: 34


Y Jesús decía: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”



He aquí una oración extraordinaria, hecha en circunstancias no menos extraordinarias, que nos proporciona enseñanzas también extraordinarias. Entre otras cosas que convendrá tenerse en cuenta en la meditación de estas palabras, hay:

Que es una oración en cumplimiento de una profecía: “Fue contado con los perversos... y orado por los transgresores”. (Isaías 53: 12). Paso a paso en la vida y pasión del Cristo se va cumpliendo en sus menores detalles lo que leemos: “Era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la Ley de Moisés y en los Profetas”. Fidelidad de Dios que nos anima a orar.

Que es una oración en demostración de una gran doctrina: “Amad a vuestros enemigos... Orad por los que os ultrajan y persiguen”. (Mateo 5: 44). Esta doctrina extraordinaria, sublime, divina, debía de parecer imposible a los discípulos. Ahora queda maravillosamente demostrado, no sólo su posibilidad, sino la manera de practicarla. Parece que fuera natural que pidiera Jesús: Padre, en tu ira, consúmelos, acábalos para siempre jamás. Pero el cristianismo no es la revelación de lo natural, sino de lo sobrenatural... Demostración que nos anima a creer y confiar.

Que es una oración modelo de intercesión: "Padre, perdónales”. El perdón, de parte de Dios, es la primera, principal y fundamental bendición que se puede conceder al pecador. Nótese bien como Cristo aquí confirma la doctrina del Antiguo Testamento que había inculcado en el Nuevo, a saber, que sólo Dios puede perdonar el pecado. Nótese, además, que Cristo, en esta súplica establece la posibilidad de que sean perdonados los más terribles de los pecadores, los verdugos o asesinos del mismo Hijo de Dios. Concédanos Dios gracia para imitar a Cristo en la oración por los transgresores.

Que es una oración para perdón por el pecado de ignorancia: “No saben lo que hacen”. Ignoraban aquellos hombres el alcance de sus hechos; acaso pensaban hacer servicio a Dios en aquella tragedia. Pero, nótese bien que tal ignorancia no podía servirles de disculpa. No. Aún cuando obrasen en ignorancia, no dejaban de ser criminales que necesitaban perdón. Los pecados de ignorancia no excusan a nadie del castigo, en las leyes humanas, ni en la divina; pero, tanto en la ley humana como en la divina, la ignorancia puede ser, si no una disculpa, un atenuante, y evidentemente, en este sentido usa Jesús las palabras: Perdónales, porque no saben lo que hacen. (Lucas 10: 11, 16).

Afirmamos esto, tanto más, cuanto la única base del perdón que reconoce la Escritura, es la sangre, verdad que Jesús había confirmado poco antes de elevar esta oración, diciendo que derramaría su sangre para (hacer posible) la remisión del pecado, por cuanto sin sangre no hay remisión». (Hebreos 9:22). Conviene tener bien presente que la ignorancia no es inocencia, sino que frecuentemente ella misma es pecado y que un pecado no nos salva de otro pecado.

No leemos, por cierto: Justificados, pues, por ignorancia, tenemos paz para con Dios, sino: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios, por la fe en la sangre derramada para la remisión del pecado.” No faltan personas que interpretan mal este texto, ni otras que piensan erróneamente que la ignorancia sirve de disculpa, y por lo mismo insistimos tanto en lo dicho.