Libertad para los Cautivos | Salmo 142:7


Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre.



Con motivo de este texto se puede considerar (1) la condición del alma suplicante: “en la cárcel”; (2) la salvación de la misma: “saca mi alma” y (3) el resultado de la obra: “para que alabe tu nombre.”

La condición.

La idea es: falta de libertad, cautividad, triste esclavitud, castigo, miseria, sufrimiento.

1. En tal condición espiritual se hallan los del mundo no salvados todavía, cautivos a la voluntad del espíritu que obra en los hijos de desobediencia, al príncipe de las tinieblas; cautivos a la voluntad de la carne y de los pensamientos; cautivos a las ideas corrientes y supersticiones del mundo. (Rom. 6; Efes. 2).

2. En semejante condición espiritual se hallan también los creyentes cuando temporalmente se han dejado apartar del camino recto, permitiendo al egoísmo y mundanalidad cautivarles e inducirles a cometer o practicar cosas que hieren la conciencia, perturban la paz, lastiman el alma y les privan del gozo y libertad en el Señor.

La salvación.

1. ¿Quién la efectuará? El comisionado para hacerlo. El Espíritu del Señor es sobre mí», dice Jesús, por cuanto me ha ungido para... pregonar a los cautivos libertad... para poner en libertad a los quebrantados. Lucas 4: 18. Es inútil acudir a otro.

2. ¿Cómo se efectuará?

Es natural seguir el ejemplo del Salmista: clamar al Señor: Saca mi alma, o el ejemplo de Pedro, gritando: Señor, sálvame. Pero lo que debe hacer el suplicante, es aceptar por fe lo que se le ofrece. El náufrago no se para gritando: sálvame, sálvame!, cuando ya se le ha tirado la cuerda salvadora, sino que se ase a ella confiado. Creer en Cristo, he aquí lo que debe hacer el alma presa: eso es asirse a la cuerda salvadora.

El resultado.

Para que alabe tu nombre». El Salmista sabía por experiencia, ya tantos siglos ha, lo que muchísimos ignoran hoy, a saber: que la salvación del alma produce gozo y alabanza, gozo sobrenatural, que pide se le devuelva después de haberlo perdido, al dejarse esclavizar por el pecado. (Salmo 51:12).
Lloro y gemido es propio de la prisión, gozo y alabanza es natural de la salvación.