Invencibles pero Distraídos

Andres Spyker

El pueblo de Israel durante su éxodo hacia la tierra prometida el rey de Moab intenta maldecirlos, pero en cambio, sucede lo contrario: lo que Dios ha bendecido no puede ser derrotado ni maldecido.



Incluso los enemigos actúan a favor cuando Dios está de nuestro lado, y las adversidades solo sirven para glorificar a Dios y proyectarnos hacia Su voluntad.

La fe en Jesús nos incorpora a Su pueblo, otorgándonos bendiciones espirituales. Aunque es imposible que seamos maldecidos, podemos ser distraídos por el enemigo, desviando nuestra atención de Dios con distracciones, ya sean buenas o malas. ¿Qué nos está distrayendo hoy? ¿Qué obstáculos nos impiden enfocarnos en Dios?

La vida está marcada por transiciones, cambios que pueden ser aprovechados por el enemigo para detener nuestro avance hacia los planes de Dios. En estas etapas, el enemigo puede manipular nuestras emociones para obstaculizar nuestro progreso. Es aconsejable no tomar decisiones trascendentales durante estas transiciones para evitar consecuencias no deseadas.

Debemos mantener viva la visión de un propósito extraordinario para nuestras vidas y seguir creyendo en ella.

Durante las transiciones, es vital recordar tres aspectos:

El poder de los sueños y propósitos: Como hijos de Dios, debemos mantener viva la visión de un propósito extraordinario para nuestras vidas y seguir creyendo en ella.

Ritmos y rutinas: Mantener un ritmo constante de fe y confianza en Dios, incluso cuando las rutinas parezcan monótonas al principio. La consistencia en escuchar a Dios acerca nuestros sueños a la realidad.

El poder de un legado y una herencia: Mantenernos enfocados durante las transiciones recordando el impacto que dejaremos en las generaciones futuras al confiar en Dios en todas las circunstancias.

Al mantenernos firmes en estos principios, podremos atravesar las transiciones de la vida con confianza en Dios y asegurar un legado de fe para las generaciones venideras.