Gratitud, un Estilo de Vida

Sixto Porras

La gratitud, vista como un acto consciente, transforma la perspectiva y enriquece las relaciones.



Las personas más felices son las que siempre están viendo todo aquello que Dios les ha dado y no se enfocan solo en lo que les falta. Son agradecidas de las grandes y pequeñas cosas que les suceden.

La gratitud es el sentimiento que se expresa cuando una persona aprecia el favor recibido. Es un sentimiento que se expresa con palabras, con obsequios, detalles. Cuando ofrendamos a Dios o cuando levantamos nuestras manos, cuando miramos a los ojos y sonreímos, y damos gracias. Ponerle palabras a nuestros sentimientos de gratitud es algo que debemos aprender.

También expresar mi gratitud protege mis emociones de la amargura, del resentimiento, de la envidia. Si vivimos amargados es porque hemos perdido la noción de la gratitud. No se necesita tener mucho para ser agradecido, solo se requiere un corazón sensible y humilde.

El secreto de vivir juntos en la casa consiste en aprender a disimular los defectos y admirar las virtudes.

Lo opuesto a la grandeza de la gratitud es reclamar, imponer, exigir, es demandar. Esto produce falta de aprecio. Lamentablemente la gratitud no es algo que fluya naturalmente en nosotros.

Si no nos detenemos a contemplar las pequeñas cosas de la vida y ser observadores será muy difícil la gratitud.
El secreto de vivir juntos en la casa consiste en aprender a disimular los defectos y admirar las virtudes. Esto hará grandiosa y agradable la convivencia. Al hacer prevalecer la gratitud trabajamos más fácilmente en equipo, nos ayudamos el uno al otro, reímos más, es más agradable la convivencia.

Haciendo una introspección ¿Es un lugar agradable nuestro hogar para vivir? ¿Es agradable vivir con usted?
El secreto de la gratitud es ver a Dios en todas las cosas, aún cuando no nos suceda todo lo que deseamos.