Esto te Roba la Paz

Steven Furtick

Isaías 9:6 “y se llamará su nombre admirable, consejero, Dios poderoso, Padre eterno, Príncipe de paz” pero noten que el profeta no le llamó príncipe de la conveniencia o príncipe de la facilidad o príncipe de la comodidad o príncipe de mi preferencia.



Muchas veces cuando Dios me promete paz, la traducción que escucho es que Dios está prometiéndome conveniencia o Dios está prometiéndome facilidad o Dios está prometiéndome que mis prioridades se cumplan, pero es imposible experimentar paz cuando esperamos perfección.

Mi problema no son otras personas, no es el lugar, no es el ritmo. Jesús nació en un pesebre, el Ángel se apareció ante pastores. Los pastores son las personas a las que uno menos esperaría que el heraldo hiciera el anuncio del nacimiento del hijo de Dios, aún así se apareció ante las personas menos esperadas en un lugar menos esperado. Así que, no es la gente, no es el lugar, no es el ritmo.

El enemigo de su paz, no es otra persona, no son otros lugares, no es lo rápida que la vida es o cómo es el mundo, el enemigo de su paz es su insistencia en la perfección.

Cuando el cielo bajó y se apareció ante la humanidad no fue en forma de perfección. De hecho Dios no bajó como un portador, bajó en forma de un dependiente, bajó como un bebé y cuando el Príncipe de Paz bajó no lo hizo vestido de poder, vino en pañales porque Dios quiso que supieran que les traería paz, pero no como esperarían que lo hiciera.

No era como ustedes lo imaginaron, no siempre se va a adaptar a sus preferencias, no siempre estará a la altura una de sus especificaciones, del comportamiento de una persona, así que sí voy a vivir en paz debo renunciar a mi expectativa de perfección.

Ya he pasado el punto de mi vida de querer que otros actúen de cierta manera para tener paz en mi propio corazón.

Lo que sea que identifiques como la fuente de tu estrés determina lo que consideras la fuente de tu paz y por eso no me gusta culpar a otros de mi estrés, porque si la gente me trae estrés entonces necesito que la gente cambie para poder tener paz. Ya he pasado el punto de mi vida de querer que otros actúen de cierta manera para tener paz en mi propio corazón.


He aprendido que si la paz viene de las personas, las personas pueden llevársela, si vienen de situaciones, las situaciones pueden cambiar y llevársela. Así que no quiero una paz que venga de una promoción en el trabajo, no quiero una paz que venga de una circunstancia conveniente. Ni siquiera quiero una paz que venga de un sentimiento.

Lucas 1:79 “para guiar nuestros pies en el camino de paz”, no es el camino hacia la paz, porque eso significa que la paz está en algún lugar.

Él no prometió un camino hacia la paz como un evento que ocurrirá en algún momento. No es una paz que se gane, no es una paz de un día, no es una paz de cualquier cuento de hadas. No es el camino hacia la paz, es el camino de la paz. Cada paso que doy, él está conmigo, cada movimiento que hago, Él está conmigo, cada etapa de mi vida, él está presente. Así que miren, esto no estoy esperando por ella, estoy caminando en ella.