Marcos Witt entrevista a Andrés Corson

El pastor Andrés cuenta sobre sus inicios, sobre sus abuelos misioneros y el crecimiento de la iglesia a través del discipulado. En un ameno reportaje hecho por Marcos Witt conozcamos un poco más a este hombre de Dios.



Marcos Witt entrevista a Andrés Corson


— ¿A qué edad conoces que tienes el llamado a pastorear, a ser líder en la obra del Señor?—Marcos.

—Desde los once o doce años yo me sentaba en la última silla de la iglesia y pensaba, “si yo fuera ese predicador, predicaría así”, tratando de hacer una iglesia que me gustara a mí y pudiera traer a mis amigos. Pero yo no quería servir a Dios, no quería ser pastor. Yo quería hacer plata para sostener a la iglesia. Pero estando en la universidad me di cuenta que tenía el llamado a ser pastor. Un año después ingresé al instituto a estudiar la Palabra. — Andrés.

—Empezaste joven a ministrar ¿no? —Marcos.
—A los diecisiete años entre a Berea (instituto) a estudiar la biblia, casi dieciocho y a los seis meses comencé a trabajar todas las tardes en la iglesia. —Andrés.

—Cuéntame sobre esa transición, cuando estabas sirviendo en un lugar pero tuviste que irte a otro—Marcos.
—Todos los sueños de mi vida estaban en esa iglesia. Yo me veía toda la vida en ese lugar. Todo lo que yo soñaba, todo lo que yo había escrito de niño yo lo quería para ese lugar, pero no me dejaban. Yo trataba de hacer algo y siempre era un obstáculo. —Andrés.

Un lugar donde Dios rompió la estreches en mí fue en la oración.

— ¿Obstáculos de cultura, de gente, de estructura, de qué? —Marcos.
—Es como la mentalidad vieja. Los diáconos, los ancianos. Cuando traje la batería, ¡eso fue la caja del diablo! —Andrés.

— ¿Cómo es pastorear una congregación tan enorme? —Marcos.
—Desde que comenzamos la iglesia Dios puso el sentir de que teníamos que tener células. Pero no sabía cómo hacerlo. Teníamos iglesia con grupos. Pero Dios nos habló de forma muy clara. Nosotros teníamos una iglesia con mentalidad de estanque, es decir, añadir pero no de multiplicar. Y ahí entendí que tenía que ser una iglesia celular, pero células no es tener grupos, es discipular. Ese es el gran secreto, hacer discípulos. —Andrés.

— ¿Qué pasó dentro de ti y de Rocío para tener una visión grande de la iglesia? —Marcos.
—Un lugar donde Dios rompió eso en mí fue en la oración. Desde que iniciamos la iglesia Dios nos dijo que tenía que ser una iglesia de oración. Dios me mostró un muro alrededor de mí que impedían el avance. Eran mis fortalezas mentales y en oración yo vi que ese muro cayó. Yo creo que la oración, la guerra espiritual, renovar la mente, cambiar nuestra forma de hablar, además de todas las otras estructuras, ahí fue el inicio para mí de lo que hoy se ve—Andrés.


60 Personas se interseraron en esta Entrevista

Otras Entrevistas

Dejanos tu opinion