Crece en la Gracia | 2 Pedro 3:18



En cambio, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria ahora y para siempre! Amén.



Al conjunto de cualidades físicas, intelectuales, sociales y espirituales de un ser humano se le llama personalidad. Es todo aquello que caracteriza a una persona y la distingue de otra. Hay diferencias entre varón y mujer. El sentido de la personalidad de un hombre se define a través de su capacidad para alcanzar resultados.

El de una mujer se define por medio de sus sentimientos y la calidad de sus relaciones. Muchas veces la mujer sólo quiere compartir sus sentimientos acerca de su vida diaria a su marido, queriendo que
la escuche, pero él la interrumpe con una avalancha de soluciones para sus problemas. Ella solo quiere compartir y no que le den soluciones. Cada uno tiene su propia personalidad. La personalidad es algo vivo, capaz de crecimiento y desarrollo. Es todo lo que una persona es y lo que puede llegar a ser por la gracia de Dios

Como mayordomos de nuestra personalidad, nuestra meta debe ser la superación y el desarrollo continuos.

Visité en Portland, Oregón, un jardín, en donde había plantas y flores de diferentes partes del mundo, de diversos colores, de distintos tamaños, grandes, medianas, pequeñas, diminutas, de muchas formas y variado perfume. Un jardín maravilloso. Comparativamente diríamos que el mundo es el jardín de Dios y las personalidades son las flores de ese jardín.

Los aspectos físico, mental y espiritual son los ámbitos de perfeccionamiento en nuestra personalidad. Por igual debemos tener en mente el progreso de cada aspecto de nuestra vida, sin privilegiar solo uno. Como mayordomos de nuestra personalidad, nuestra meta debe ser la superación y el desarrollo continuos, con el fin de dar un servicio máximo a Aquél que es nuestro ejemplo, Jesucristo.

(Lucas 2:52) nos dice: “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”, es decir tenía un crecimiento integral. Es un buen momento para que empieces un plan de crecimiento en todos los ámbitos: espiritual, físico, intelectual y material.